Peter Schiff En Castellano
sábado, 20 de enero de 2018
Peter Schiff ya había pronosticado la caída del Bitcoin, pero hay más
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domingo, 29 de julio de 2012
Peter Schiff: Oro listo para seguir subiendo
Peter Schiff - El oro sólo se soltó y ahora salió a la carrera
domingo, 22 de julio de 2012
Peter Schiff: Colapso Otra Vez, Peor Que En 2008
EE.UU. se encamina a un colapso peor que en 2008 y que el de Europa!
1. Salir de los bonos del Tesoro
2. Poseer las acciones correctas
3. Compra de Plata y Oro
El Mayor Temor de Peter Schiff

sábado, 14 de julio de 2012
Peter Schiff y el Acantilado Fiscal 2013
Acantilado fiscal sólo un bulo, la deuda del Gobierno es el verdadero asesino
domingo, 8 de julio de 2012
Los Bancos Centrales y el Regreso de La Fiebre del Oro
El retorno del patrón oro
Un cambio estratégico
Desde una perspectiva amplia
Es todavía el único
La fantasía fiduciaria se encuentra con la realidad
Seguro de Valuación
domingo, 24 de junio de 2012
La Economía de Filtrar Hacia Arriba

lunes, 2 de mayo de 2011
Peter Schiff: Standard & Poors - Otra Vez Tarde A La Fiesta

Europac.net
Lunes 18 de abril de 2011
La única cosa más ridícula que la demasiado pequeña, y demasiado tardía, semi-rebaja de S&P respecto a la calificación de la deuda soberana de EE.UU. fue la severa reacción del mercado al anuncio. ¿Realmente S&P añadió algo al debate que no fuera ya ampliamente sabido? En todo caso, la declaración de S&P equivale a una llamada a despertarse para aquellos que de algún modo se las arreglaron para caminar dormidos a través de una explosión de deuda sin precedentes en los ultimos años.
Dadas las preocupaciones de S&P de que el Congreso fracase en encargarse de sus problemas fiscales a largo plazo, ¿sobre qué base puede concluir que Estados Unidos merece su calificacion crediticia de AAA? La calificación más alta posible debería reservarse para naciones fiscalmente responsables donde la perspectiva fiscal sea absolutamente transparente. Si S&P tiene genuinas preocupaciones sobre que Estados Unidos no podrá manejar sus défitis descontrolados, la calificación de AAA debería ser reducida ya mismo.
Por propio reconocimiento, S&P no está segura de si el Congreso tomará las medidas necesarias para poner en orden la casa fiscal estadounidense. Dada esa incertidumbre, debería reducir inmediatamente su calificación respecto a la deuda soberana de EE.UU. varios niveles por debajo de la AAA. Entonces si Estados Unidos realmente pone en orden su casa fiscal, la calificación de AAA podría ser restablecida. Si por el otro lado, la situación se deteriora, reducciones adicionales de la calificación estarían en camino.
AAA es la calificación más alta que puede dar S&P. Es el equivalente en Wall Street a un “compra muy recomendada.” Si un analista bursátil tiene serias preocupaciones de que una compañía pueda ir a la quiebra, ¿mantendría el “compra muy recomendada” por asumir de que aún había una posibilidad de evitar la quiebra? Si la compañía se declarara en bancarrota, ¿reduciría el analista su calificación de “compra muy recomendada” hasta “compra recomendada”?
A decir verdad, si la bancarrota es mínimamente posible, la calificación debería reducirse hasta “no comprar,” como mucho. Sólo si la perspectiva mejora hasta el punto en que la quiebra sale del cuadro es cuando la acción debería elevarse hasta “comprar.” Una calificación de “no comprar” al menos enviaría un mensaje a los potenciales compradores sobre que se avecinan problemas. Luego si la compañía realmente se declara en bancarrota, al menos no lo hace ostentando una calificación de "comprar".
Por supuesto, al cambiar a una perspectiva negativa, S&P intentará estar bien con Dios y con el Diablo. En el improbable caso de que el Congreso realmente actúe responsablemente para restaurar la prudencia fiscal, su AAA estaría validada. Si por el otro lado, los déficits fuera de control conducen a un rotundo default o a la hiperinflación, se jactará de la advertencia a tiempo de su perspectiva negativa. Esto es como un analista bursátil poniendo a una acción un "compra muy recomendada", pero calificando esa apreciación como especulativa.
El asunto es que la calificación AAA respecto a la deuda soberana de Estados Unidos es pura política. S&P simplemente no tiene la integridad para honestamente calificar la deuda estadounidense. Tiene una relación demasiado acogedora con el gobierno de Estados Unidos y con Wall Street como para amenazar al status quo. De hecho, dada la culpabilidad de las agencias calificadoras en la crisis financiera, bien puede tratarse de un "quid pro quo" ("esto por aquello") Siempre que se mantenga la calificación AAA de EE.UU., las agencias calificadoras continuarán gozando de sus monopolios sancionados por el gobierno, y no se iniciarán demandas civiles o penales relacionadas con títulos respaldados en hipotecas que fueron mal calificados.
Recuerden que S&P tenía "grado de inversión", calificaciones AAA, sobre incontables títulos con respaldo en hipotecas justo hasta el momento en que los papeles ya no valieron nada. Sorprendentemente, las agencias calificadoras de algún modo mantuvieron su estatus, y su habilidad para mover los mercados, después que el polvo se asentó.
Actualmente, están cometiendo el mismo error con los títulos del Tesoro de EE.UU.. Una vez que se haga obvio para todos que Estados Unidos va a entrar en default o a licuar sus deudas, S&P podría llegar a bajar la calificación de los títulos del Tesoro hasta AA+. Tal movida será de poco consuelo para aquellos inversores que se quedaron con el muerto.
En su análisis de la solvencia de EE.UU., S&P típicamente toma en cuenta la capacidad del gobierno para salir de cualquier atasco fiscal vía impresión de billetes. Como resultado, aplica un criterio muy diferente en su análisis del riesgo de inversión a aquel que aplicaría para una compañía privada, o incluso para un gobierno cuya moneda no tenga el estatus de reserva. Pero la agencia fracasa completamente en considerar cómo la impresión irresponsable impactará sobre el mismo valor del dólar. Puede asegurar a los inversores de que serán pagados, pero la agencia no dedica una reflexión acerca de si nuestros acreedores pueden ser capaces siquiera de comprar algo con sus dólares.
viernes, 15 de abril de 2011
Peter Schiff x 5: No Adiós A Las Armas, Es Adiós Al Papel Moneda
Una Nueva Fase En El Camino Hacia El Colapso Del Dólar
Esto representa una nueva fase en el camino hacia el colapso del dólar, y se manifestará en 2011 en la forma de más inflación "inexplicable" – como estamos ahora viendo en los precios de todas las cosas, desde el maíz hasta la gasolina. - en goldnews.bullionvault.com
El Papel Moneda Está Perdiendo Valor
La Plata: El Mejor de Ambos Mundos
El Problema Para La Economía Global Es El Dólar
El Compromiso Respecto Al Presupuesto
omentarios de Peter Schiff sobre economía, mercados bursátiles, política y oro. Schiff es el renombrado escritor del bestseller "Crash Proof: How to Profit from the Coming Economic Collapse."
miércoles, 23 de marzo de 2011
Peter Schiff x 2: Moneda Débil - Dinero Impreso
Una Moneda Débil Es Bueno Para El Crecimiento Económico?
Por ejemplo, durante el período de 20 años entre 1971 y 1991 - frecuentemente referido hasta ahora como un milagro económico - el yen japonés se triplicó en valor frente al dólar, una tasa de apreciación de alrededor de 10% por año. Este mayor poder adquisitivo permitió a los japoneses disfrutar de un sostenido crecimiento económico y de crecientes niveles de vida. En ese tiempo, el PBI de Japón creció a una tasa anual promedio de 4.5% y sus exportaciones netas se quintuplicaron. La deuda del gobierno como porcentaje del PBi cayó levemente hasta uno 20%.
En los siguientes 20 años, desde 1991 hasta 2011, la economía japonesa ha estado estancada en el agua. La apreciación del yen se frenó considerablemente, con la moneda subiendo aproximadamente un 50% frente al dólar, o cerca de 2.5% por año. Sin embargo, durante ese tiempo, la economía japonesa y el crecimiento de las exportaciones netas se estancaron, con el PBI creciendo menos del 1% anual y la deuda del gobierno explotando por encima del 120% del PBI.
El problema real para Japón es que en el escenario posterior al estallido de las burbujas bursátiles e inmobiliaria, el gobierno japonés se negó a permitir que las fuerzas del mercado repararan el daño. En cambio, basó su torpe enfoque en restringir la suba de su moneda para mantener las exportaciones a los Estados Unidos. En esta visión mundial de poner los caballos delante del carro, Japón asumió que su crecimiento económico estaba en función de sus exportaciones. En realidad, las exportaciones fluyen de su crecimiento económico.
Por lo tanto, para diseñar una recuperación liderada por las exportaciones, Japón se embarcó en una era de planificación central gubernamental, de bombeado incentivador estilo keynesiano, y de casi interminables facilitamientos cuantitativos. El resultado fue un desastre. El único punto favorable fue que la fortaleza subyacente de la economía japonesa mantuvo a raya los precios al consumidor a pesar de toda la inflación deliberadamente creada por el Banco del Japón. Por lo que mientras los buenos empleos se hicieron más difíciles de encontrar, los consumidores ordinarios han tenido el beneficio de precios en baja. Es irónico que la ”deflación” de Japón es citada como la causa primordial de su malestar. Si la economía de Japón hubiera sido menos eficiente, su malestar de 20 años habría estado acompañado de crecientes precios al consumidor, también conocido como estanflación. Esto hubierra causado mucho más sufrimiento al pueblo japonés.
Aún así, como resultado de sus enormes errores de política económica, gran parte de los esfuerzos de Japón en los pasados 20 años han beneficiado a los estadounidenses más que a sus propios ciudadanos. Un tremenda porción de su poder adquisitivo fue transferido al otro lado del Pacífico, ayudando a inflar una economía burbuja en los Estados Unidos. Por supuesto, mientras la economía japonesa se debatía bajo el peso de este masivo subsidio estadounidense, gradualmente pasó su bastón a China, la cual por las mismas tontas razones estuvo feliz de correr con él. - en Liberty Maven
Comentario Personal sobre Una Moneda Fuerte o Moneda Débil
Precios En Alza, Inflación Y Billetes De Un Dólar
De hecho, se está volviendo tan caro imprimir billetes de un dólar que están pensando en no imprimirlos más. Es realmente irónico. Está toda esta inflación, la Fed puede incluso verla en cómo le cuesta imprimir dinero, pero ni siquiera se da cuenta que hay inflación. Y la razón por la que cuesta tanto imprimir dinero es porque están imprimiendo tanto dinero. Han empujado hacia arriba los costos. - en indexuniverse
viernes, 11 de marzo de 2011
Peter Schiff: Los Que Están Al Mando No Tienen Idea
Trichet - Bernanke: dos apostadores rezando por el milagro. Lástima que Dios no juega a los dados...Un Poco de Comprensión Toma Largo Tiempo
Mientras el mundo se enfrenta con uno de los períodos más críticos de agitación económica que haya visto jamás, está claro que nuestros más influyentes administradores económicos no tienen la más miníma idea de lo que están haciendo. Pero, como los chicos con un nuevo juego de química, no están dispuestos sin embargo a dejar que eso se interponga en su diversión experimental. Al tiempo que van vertiendo un creciente número de ingredientes volátiles en sus tubos de ensayo, podemos esperar que mágicamente se topen con la fórmula secreta para curar las enfermedades del mundo, o más pragmáticamente, podemos intentar prepararnos para la explosión que posiblemente ocurra.
Los comentarios recientes de actuales y antiguos presidentes de la Reserva Federal, y de parte de los líederes del Banco Central Europeo, han ilustrado patentemente esta falta de comprensión. En una prolongada entrevista hoy en CNBC, el ex presidente de la Fed Alan Greenspan, considerado una vez el más sagaz de los gurús económicos, admitió que no tenía idea de si el actual programa de facilitamiento cuantitativo de la Fed ayudará o herirá a la economía. El Maestro simplemente dijo que debemos esperar y observar, y si aparecen señales económicas positivas, entonces podremos empezar a considerar que la política es un éxito. Eso sí que es un análisis serio.
En otras palabras, después de dedicar su vida al estudio de la macroeconomía, Greenspan queda sin una profunda comprensión de cómo la inyección de billones de dólares de dinero impreso afecta una economía. El pollo que juega al tatetí en Chinatown podría ofrecer similarmente el mismo nivel de análisis crítico. Para parafrasear a Nancy Pelosi: de acuerdo a Greenspan, tenemos que terminar con la política actual para saber si funciona. Aunque nadie con real acceso al poder me ha considerado nunca como un experto económico, permítanme ofrecer un pensamiento sobre el asunto: imprimir dinero crea inflación, lo cual debilita una economía. Desafortunadamente, esta clase de pensamiento de sentido común parece que nunca penetra en los círculos académicos.
Sin una compresión fundamental, todo lo que le queda a los economistas es un análisis superficial de los datos reales y una inclinación a jugar con la probabilidad y la estadística. Esto es como un meteorólogo abriendo la ventana, comprobando las condiciones actuales, y haciendo predicciones basadas en el análisia de los días recientes. Mientras que esto puede ser útil, no es substituto para una comprensión de las dinámicas atmosféricas y la climatología. En su entrevista, Greenspan esencialmente confirmó este sesgo hacia la economia de “abrir la ventana”, diciendo que Ben Bernanke y Jean-Claude Trichet siguen ambos los mismos modelos, pero con diferentes sensibilidades estadísticas: Bernanke hacia la información sobre el crecimiento y Trichet hacia la información sobre la inflación. En ese sentido, ambos no son mejores que los analistas de probabilidades de Las Vegas, con uno poniendo sus fichas en la inflación y el otro apostando a un riesgo de recesión.
Este enfoque de apostador ayuda a explicar por qué los economistas fallan al querer comprender los obvios beneficios de una moneda fuerte. De acuerdo a las personas como Bernanke, una moneda débil es como un as en la manga, una manera inteligente de socavar a la competencia. El problema es que todo el mundo lo haga y el juego termine nadando en aces, o Bernanke es descubierto y los otros países decidieran que no quieren jugar más (vendiendo los títulos del Tesoro).
La guerra convencional en este terreno solía involucrar al banco central comprando y vendiendo divisas en el mercado. Pero en los momentos posteriores a la crisis financiera, estas tímidas medidas fueron abandonadas. En los últimos pocos años, los Estados Unidos han subido la apuesta y han sacado el armamento no convencional. Los billones de dólares impresos por la Fed son el equivalente económico a un bombardeo masivo. Inicialmente nuestros enemigos respondieron de la misma forma, y buscaron devaluar sus monedas en cerradas filas. Combatieron fuego con fuego e hicieron llover liquidez sobre sus propias monedas. Sin embargo, como el daño colateral tomó la forma de crecientes precios en alimentos y energía, han empezado a hacer sonar la retirada general.
En una entrevista en CNBC esta semana, James Bullard, el presidente del Banco de la Reserva Federal de St. Louis, afirmó que las políticas de dinero fácil de la Fed no eran responsables de la inflación en el extranjero, argumentando que los bancos centrales extranjeros tenían una opción. Podrían haber permitido que sus monedas se apreciaran, lo que hubiera evitado que los precios suban en sus mercados internos. En cambio, eligieron evitar que sus monedas se apreciaran – por ende importando nuestra inflación. En otras palabras, tuvieron que elegir entre la estabilidad en el tipo de cambio y la estabilidad en los precios. Aparentemente, no pudieron soportar el calor, por lo que están saliendo de la cocina.
El reciente testimonio de Bernanke ante el Congreso, en el cual arguyó que no se puede culpar a la Fed por los crecientes precios de las materias primas, seguramente aumentará lel malestar internacional. Más aún, como emisor de la moneda de reserva mundial, la Fed está sentando un precedente que otros bancos centrales sienten que deben seguir. No es casual que la inflación es mayor en aquellas naciones que mantienen un tipo de cambio fijo respecto al dólar. Pero hacer esta conexión fundamental está más allá de la habilidad de nuestro estadístico en jefe.
Bernanke comete otro error fundamental al culpar de los mayores precios de las materias primas a un crecimiento mundial más rápido. Las economías en crecimiento producen más cosas, lo que mantiene en raya a los precios. Sin embargo, si la provisión de dinero crece más rápido que la producción, los precios suben. Por lo tanto, la suba de la demanda a la cual se refiere Bernanke es meramente en función de más dinero, no de un crecimiento más rápido.
Al final, abrumaremos a nuestros competidores con una muestra de fuerza extrema. Para cuando la Fed eche a rodar el QE IV o QE V, los EE.UU. emergerán como el ganador indiscutido de la guerra de las monedas. Para el ganador va el botín, que en este caso serán mayores precios al consumidor y tasas de interés y menores niveles de vida. Por otra parte, los perdedores disfrutarán de crecientes niveles de vida, ya que sus monedas más fuertes producen precios más bajos e incrementa el consumo. Si eso no tiene perfecto sentido, quizás deberíamos dejar que se encargue de ello el pollo.
martes, 8 de marzo de 2011
Peter Schiff y Jim Rogers: Oro y Plata

Oro y Plata
El Oro Superará los 2.000, La Plata Superará los 50.
Jim Rogers, 7-03-2011
viernes, 25 de febrero de 2011
Peter Schiff: Video subtitulado, La Farsa de Obama y El Colapso Económico Por Venir
En este video Peter Schiff desenmascara la falsedad de las promesas de Obama respecto al recorte de gastos, apuntando a que es imposible que puedan preveer lo que sucederá en los próximos años cuando ni siquiera pudieron preveer la crisis de 2008 en ¡¡¡2007!!!. También nos dice que la actitud de Washington en general sólo llevará a que se produzca un mayor colapso económico. Finalmente habla de la adquisición de la Bolsa de Nueva York por parte de los alemanes y lo que esto representa.




